Una teoría general de las convergencias procesuales. Ocho procesos, cuatro dimensiones, una unidad mínima.
Cómo lo múltiple deviene uno, y cómo lo uno se recorta de lo múltiple. La dimensión donde los límites se forman, se disuelven y se reforman — donde toda entidad se sostiene como un ritmo, no como una cosa.
Cómo un proceso gana margen o encuentra su marco. La dimensión de la restricción y la apertura, de la forma frente a la posibilidad — donde se decide la adyacencia.
Cómo los canales transmiten o guardan silencio. La dimensión de la actividad y la supresión, donde el flujo se encuentra con su propio aquietamiento — donde se decide la fluencia.
Cómo los sistemas amplifican o regresan a su media. La dimensión de la divergencia y la regresión, del quiebre y la homeostasis — donde se decide la regencia.
Cuatro procesos — uno de cada dimensión — componen un landa: la unidad procesual mínima de cualquier entidad. Existir es ser un landa desplegado en el tiempo. Una piedra, un pensamiento, una estrella, una vacilación: cada uno es un landa, cada uno respira entre sus polos.